Cuando la evidencia es clara
"Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si Dios no está con él." — Juan 3:2
Reflexión
Cuando los fariseos cuestionaron la afirmación
de Jesús de ser la luz del mundo, no lo hacían por curiosidad genuina. Ya
habían tomado su decisión. Y Jesús respondió señalando evidencias que ellos
ya poseían: el testimonio del Padre pronunciado en su bautismo, los milagros
que nadie podía explicar sin reconocer la mano de Dios, y una enseñanza que
llevaba una autoridad como jamás habían escuchado. El problema no era la falta de
evidencia. El problema eran corazones cerrados y endurecidos.
Este es el patrón a lo largo de la historia y
hasta nuestros días. Quienes dicen "Jesús fue solo un hombre" rara vez han
examinado la evidencia con una mente abierta. Con frecuencia repiten lo que les
han dicho. Siempre vale la pena preguntarle a
alguien: "¿Qué evidencia te convenció de que Jesús no era quien afirmaba ser?"
La mayoría de las personas jamás se ha hecho esa pregunta. La resurrección sola
— atestiguada por testimonios oculares y por la transformación de los primeros discípulos
— es una evidencia que exige una respuesta.
Para quienes ya creemos, esta verdad tiene otra
aplicación. No debemos permitir que nuestra propia fe se vuelva perezosa o
irreflexiva. Adoramos a un Cristo resucitado. La evidencia es real. Los
testigos eran reales. La tumba vacía era real. Cuando llega la duda — y llegará
— no tenemos que elegir entre la fe y la razón. Podemos correr hacia la
evidencia, sabiendo que la luz de Cristo no teme la investigación.
Aplicación
Aplicación: Tómate hoy tiempo para leer un relato de la resurrección (Mateo 28, Lucas 24 o Juan 20–21). Mientras lees, hazlo como un testigo que examina un testimonio. Escribe algo que te haya llamado la atención por su significancia histórica o su convicción personal.
Oración
Señor, gracias porque mi fe no es un salto a la oscuridad sino un paso hacia la luz. Nos has dado evidencia — tu Palabra, tu resurrección, las vidas transformadas de innumerables creyentes. Cuando sienta la tentación de dudar, anclémeme en la verdad. Cuando hable con otros, dame sabiduría para guiarlos hacia la evidencia con gentileza y confianza. Amén.
Que el Señor te bendiga y te guarde siempre y que estas palabras te ayuden a renovar tu espíritu.
Pastor Dimas



