Lecutra Bíblica: Romanos 8:12–17
Reflexión
En la época romana, la adopción era
un proceso serio y de varios pasos. La persona adoptada pasaba a formar parte
de una nueva familia, y sus relaciones anteriores terminaban. Llegaba a ser
heredero pleno de los bienes de su padre. Y toda deuda de su pasado quedaba
cancelada. Se le veía como alguien nuevo.
Pablo usa esta imagen para ayudarnos
a entender lo que Dios ha hecho por nosotros. Por medio de Cristo, hemos sido
traídos a la familia del Padre, liberados de la vieja naturaleza pecaminosa y
de la deuda que nuestro pasado había acumulado. Tú no eres un invitado en la
casa de Dios ni un siervo que espera ser despedido. Eres un hijo o una hija y
perteneces a esta familia.
Esta semana veremos cinco cosas que significan
ser hijo de Dios. Hoy, simplemente deja que esta verdad se asiente en tu
corazón: has sido adoptado.
Considera
1. ¿Qué parte de la adopción (una nueva
familia, una herencia completa o deudas canceladas) significa más para ti hoy,
y por qué?
2. ¿Cómo describirías la diferencia
entre ser perdonado y ser adoptado?
Oración
Padre, gracias por traerme a tu
familia. Ayúdame a verme como tú me ves: como tu hijo. Amén.

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